“Ser voluntaria en Oprosac fue una experiencia profundamente enriquecedora. Encontré un espacio seguro y acogedor donde, junto a un equipo diverso, aprendí el valor del trabajo conjunto, la creatividad y la empatía. Opro se convirtió en un hogar dentro de Letras, un lugar donde las diferencias nos unían y donde descubrí que incluso lejos de casa es posible formar comunidad. Me llevo el cariño, las enseñanzas y la convicción de que con esfuerzo colectivo todo es posible.”
Mariangely Camacho